#fohistoria

FOhisTOria. Episodio cuarto

Una foto real y una historia inventada.

La fotógrafa es Pilar Villanova y el escritor Dani Royo.

El ejercicio consiste en acompasar el ruido de cada ola que acaba en la orilla con la inspiración y expiración de tus pulmones.
Esa era la nota que le había dado su psicólogo y que llevaba guardada en la bolsa de la playa, junto a la crema de protección solar, la botella de agua y 27 cosas más que siempre le sobraban.

Pero primero era leer.
“El trono velado” de Ken Liu la tenía enganchada.

Iba por la segunda parte de la Dinastía del diente de León y deseaba pasar ya a la tercera.

“Me leo un capítulo más y me pongo al ejercicio” pensó.

Aparecían 3 llamadas perdidas y 2 mensajes sin leer en las notificaciones de su teléfono móvil.
Las ignoró.
Como también le había dicho su psicólogo.
Hoy lo importante era ella.
Y solo ella.

Nada es fácil.
Costaba centrarse en el ruido de las olas: los gritos habituales de los niños y sus juegos, las conversaciones a su alrededor, el miedo a que venga alguien cuando cierre los ojos…

Para ella era más fácil con la arena…inspiraba y soltaba poco a poco la arena que cogía en su mano, cogía más arena y la soltaba al mismo tiempo que expiraba.

Todo le daba igual ya.

Se puntuó un 8 sobre 10.
Aún había margen de mejora para trabajar con el psicólogo.

FOhisTOria. Episodio tercero

Una foto real y una historia inventada.

La fotógrafa es Pilar Villanova y el escritor Dani Royo.

Foto blanco y negro de una pasarela sobre una autovía con 2 coches.

Esperando la noche para retomar los libros.
Ese era su estado de whassap los últimos dos años.

Cruzar la pasarela sobre la autovía.
Cruzarse con decenas de personas que apuraban las últimas horas de la tarde para dejar la playa, arrastrando -en muchos casos- bolsas en las que ellas llevaban todo lo imaginable para que la prole disfrutara de un día entero mezclando arena, mar y brisa.

Cruzar el umbral que separa el final de la jornada laboral vespertina del espacio de tiempo personal. De ese rato sentado, en penumbra ya, disfrutando de un breve bocado -habitualmente fruta- que daba paso a la meditación, a rebuscar la motivación necesaria para seguir, a los intentos por explicar los sinsabores y decepciones con los que te apedrea, sin aviso alguno, la vida.

Por la mañana es otra historia.
No hay cruces, meditación, ni hay relajación.
Existe la velocidad en el desempeño de las tareas, el afán por cumplir los cometidos y la autoresponsabilidad desmedida para un trabajo temporal que le permite vivir el resto del año.
Que le permite tener sus 4-5 horas diarias de estudio.
Y con el tiempo, tener la oportunidad -buscada, cuidada y trabajada- de no cruzar nunca más la autovía.

Y así, alguna vez, poder dedicar mucho más tiempo a un nivel de meditación que le prepare para la conversación.
Porque tiene mucho que aportar.

FOHISTORIA. Episodio segundo

Una foto real y una historia inventada.

La fotógrafa es Pilar Villanova y el escritor Dani Royo.

Le habían dicho que la luz era especial. Cuando bajó del tren lo entendió.
Pero nadie le habló del color.
Ni de las personas.
Ambas cosas las descubría cada día y con más detalle por la noche.

Era la octava ciudad que visitaba en los 4 primeros meses del año. Captar imágenes era su trabajo y lo hacía en cada evento festivo al que le mandaba su empresa.

El downtown de las ciudades era su localización preferida. Lo tenía todo a mano para su trabajo, para su ocio y para su afición a la fotografía.

Confundirse entre la multitud le reconfortaba. Se sentía una más, sentía que formaba parte de la ciudad, aunque anduviera sin rumbo fijo se sentía integrada entre un gentío sin identificar.
Viajaba sola, le gustaba, pero nunca es fácil.
Y el trabajo, sólo es trabajo.

Una última foto, la que le servía para cerrar sus propios recuerdos, para tener material por si tenía que volver. Que le ayudase a recordar.


Ya en la habitación del hotel, guardó la cámara en su funda y cerró la maleta.
Dentro, ordenados por nombre, los expedientes policiales.
La placa, la pipa y los grillos fueron directos a su cintura.
El informe estaba redactado y mandado a su jefe.

El siguiente objetivo esperaba en otra ciudad distinta.

FOhisTOria. Capítulo primero.

Una foto real y una historia inventada.
La fotógrafa es Pilar Villanova y el escritor Dani Royo.


Hombre de pie, fotografiando un cuadro. Camiseta manga corta, pelo largo y pañuelo en la cabeza

De pronto había aparecido el calor sofocante; en un mes de abril que normalmente no se prestaba a alcanzar temperaturas superiores a 30º.

Los martes era el día libre que tenía.
Cerraba el restaurante y, de pronto, el ritmo infernal de comandas desaparecía. No había despertador, no había que buscar la chaquetilla y los pantalones de color negro, ni el mandil que se anudaba minuciosamente a la cintura y mucho menos el gorro que le obligaba a recogerse el pelo durante las interminables horas metido en la cocina.

Durante seis días a la semana, el olor y el gusto eran los sentidos que más usaba.
El tacto es otra cosa. Pasar de la sensación táctil de limpiar un pescado a manipular una verdura no le producía sensaciones, no focalizaba su atención, sólo era su rutina.

La visión se reservaba para el lunes, era la estrella. Treinta y cuatro museos en toda la ciudad le ofrecían alternativas para no repetir ninguno. Tras ocho meses en la ciudad tenía la sensación de que nunca iba a poder visitarlos todos.

Siempre había una obra que le llamaba la atención, se quedaba mucho rato mirándola, hasta que al final sacaba una foto con su teléfono móvil y se iba a otra sección del museo.
Observaba e imaginaba lo que el pintor quería decir en cada obra. Pero también en aquello que la obra le sugería sólo a él.
Porque sin imaginación, sin sentidos y sin personalidad propia nunca puedes llegar a disfrutar.